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martes, 8 de mayo de 2012

Mario, Capricornio

Hola, yo soy Mario, y soy Capricornio.

Yo no creía en el horóscopo, pero una amiga mía se empeñó en contarme como tendría que ser mi forma de ser, y me dijo que soy muy controlador, que nunca podré tener una gran pasión hacia una persona, y que para que esa persona llegue a gustarme tiene que ser con el tiempo. Decía que me contento con poco, que no temo a la soledad.

Al escuchar esto, yo le dije que no era verdad, que yo no soy así.

Bueno, eso pensaba en ese momento, hasta que conocí a Marta.

Marta es una chica que cualquier chico diría que es perfecta, lo tiene todo. Es divertida, graciosa, guapa, inteligente, ingeniosa... Perfecta.

Marta era mi amiga desde pequeños, y me atraía un poco, ya que yo también soy persona, y vi lo perfecta que era, pero nunca pasaba nada entre nosotros. Hasta que llegó esa tarde, una como otra cualquiera en principio, pero se convirtió en una tarde inolvidable.

Ella estaba en el banco de siempre, donde siempre íbamos cuando estábamos juntos, y yo llegaba unos minutos tarde. Al llegar vi que estaba como inquieta, como si quisiera decirme algo. Y así era.

Al llegar a ella, me senté a su lado y le pregunté qué le pasaba. Ella, empezó a moverse en el sitio, y me miró a los ojos y dijo que ya no podía aguantar más tiempo sin decirlo, que ya eran muchos años sin decirlo, que lo que sentía ya no podía esconderlo. Que me quería.

En ese momento iba a hablarle, pero me besó. Ya nada fue igual.

Después de eso estuvimos la tarde paseando, hablando de todo y nada.

Y así una semana. Pero todo cambió, yo empezaba a sentirme incómodo a su lado, sentía que ella empezaba a querer estar más conmigo, todos los días, y yo quería tener tiempo para mí solo, para estar yo solo y sin nadie más.

Tuve que tomar la decisión de decírselo, y ella, llena de lágrimas, se alejó de mi lado.

Después de esto, todo cambió. La veía y no me saludaba. Cuando iba en su dirección, ella tomaba otra.

Perdí una buena amistad, pero bueno, supongo que mi amiga tenía razón con el horóscopo, que soy solitario, y no puedo tener a nadie a mi lado si no es con tiempo, y eso no lo puedo cambiar.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Pedro, el acuario

Soy Pedro, y os voy a contar la historia de mi amor, y como empecé a creer en el horóscopo.
Conocí a Laura hará cosa de un año. Estaba en la feria, con mi amigo Víctor, y probamos a entrar a la caseta de una pitonisa. Yo, por preguntar, le pregunté sobre el amor, aunque yo no creía en todo esto, entonces ella dijo:
   -Encontrarás el amor con otra chica de tu mismo signo zodiacal, teneis el mismo carácter y eso os unirá pero también os provocará disputas.
   -¿Cuál es mi signo zodiacal?-pregunté-.
   -¿Qué día naciste?
   -El 18 de febrero de 1987-respondí-.
Después de leerme las manos y contarnos más milongas, nos fuimos de la caseta y nos fuimos a casa.

Yo no creía nada de esto, así que lo ignoré y seguí con mi vida, hasta que un día estaba pidiendo el McDonalds y al dar la vuelta con mi bandeja, no la ví y la tiré encima de ella.
Le pedí perdón y estuvimos hablando, de que le debía alguna cosa como perdón.


A partir de ese momento empezamos a conocernos y me dí cuenta al cabo de estar saliendo de que ella era Acuario, el mismo signo que yo y exactamente, tiene mi misma personalidad, la natural de un Acuario. Somos sociables, pero necesitamos estar solos en muchos momentos, Nos gusta dominar, y somos un poco cascarrabias.


No sé si estas cosas son casualidad o la pitonisa tendría razón, pero desde entonces, creo en todo esto.

martes, 1 de mayo de 2012

Relato sobre Aries

Un chico llamado Ángel decide hacer su primer viaje a otro continente. Elige ir a Somalia con una ONG a ayudar a los niños desnutridos. El iba a comenzar el viaje el 4 de junio, permanecería allí dos semanas y volvería el 18 del mismo mes.
Semanas antes tuvo que comenzar el calendario de vacunaciones necesario para viajar a este lugar. El pensaba que merecía pasar por eso con tal de ayudar a niños.
Salió el 4 de junio a las 6:00 de la mañana del aeropuerto de Madrid. Estaba impaciente por llegar allí. Tuvo que hacer muchos transbordos hasta llegar. El trayecto final tuvo que realizarlo en un todoterreno por caminos llenos de baches y polvo. Era cuestión de irse acostumbrando.
Al llegar a su destino, la coordinadora le asignó una cabaña próxima a la de Susana, una chica de Italia. En la reunión de presentación y distribución de tareas les asignaron a ambos el reparto de alimentos a niños menores de 5 años. Su labor empezaba al día siguiente, por lo tanto se fueron a descansar.
Durante el primer día los dos compañeros congenian muy bien, ambos vienen de dos países muy parecidos en su cultura.
Al final del día Ángel le comenta a Susana que se siente triste a pesar de haber repartido durante todo el día comida entre los niños, porque al final de la tarde quedan niños que no van a recibir su comida. Susana le comenta a Ángel que no sólo es un problema la falta de comida, sino el cómo hacerla llegar hasta allí.
Por la noche Ángel piensa que tiene que encontrar un modo de hacer llegar alimentos de una manera que resulte sencilla. ¿Por qué la gente que venimos aquí no traemos en nuestro equipaje comida?.
Por la mañana propone su idea a Susana para saber su opinión. A ella le parece una buena idea. Sólo hay que mentalizar a los viajeros de que su equipaje de mano lo dediquen a llevar alimentos para la zona.
Siguen trabajando esas dos semanas pero también mejorando su idea. A la hora de irse se despiden de los niños ya que les habían cogido cariño porque pasaban mucho tiempo junto a ellos.
Al llegar cada uno a su destino se ponen en marcha con su idea. En los folletos de recomendaciones de artículos que llevar a Somalia se incluye llevar alimentos infantiles.
A los pocos meses les comunican que gracias a su idea los alimentos infantiles que llegan a Somalia han aumentado un 30%. Sienten como si ellos aún siguiesen ayudando a esos niños. Para ellos no fueron solamente dos semanas.

martes, 15 de marzo de 2011

Medicina Antigua


Una mañana fría, en aquel extraño lugar, me desperté y vi una cosa que me extrañó muchísimo. A mi lado tenía a mi pareja sentimental Taylor, pero no era igual que siempre. Tenía un brazo más hinchado que el otro. Una pierna la tenía más blanca y delgada que la otra. Le desperté enseguida y le pregunté si se encontraba bien. Él no respondía. Le golpeé flojamente en la cara, y el seguía sin despertarse. Como era muy temprano, nadie estaba en pie, todos dormían plácidamente como de costumbre. Me levanté rápidamente en busca del chamán. Fui a donde se encontraba, y lo levanté rápidamente. Lo llevé hasta Taylor para que le diera un vistazo y diagnosticara un problema. El chamán lo primero que pensó era que los dioses le habían castigado, puesto que hacía cosas impuras. El chamán no se equivocó. Taylor no volvió a despertar y yo quedé muy dolorida.

jueves, 17 de febrero de 2011

La serpiente

Un día iba un niño cazando por el bosque y llevaba cazados 2 jabalíes y 3 conejos, era un día muy bueno para la caza pero claro no iba a ser todo bueno mientras tenia visualizado a un jabalí, el más grande que habá visto nunca y cuando estaba dispuesto a lanzar la lanza sentió un fuerte picotazo en la pierna. Tardó unos cuantos segundos en reaccionar y vió a una enorme serpiente deslizandoseal rededor de su pierna.Rapidamente cojió su lanza y se la clavó en el cogote de forma seca y veloz. Fue hasta se casa a la pata coja porque la otra la tenía inmovilizada. Horas depués me llamaron los padres del niño diciendo que a su hijo le había picado la serpiente, y yo que soy el chamán acudí a su casa.

Averigué por la forma de la picadura que había sido el dios Maxiniux enfadado con él. Lo tumbé en la cama y utilizé mis pociones, para estar más seguro de que se salvaría sacrifique a un carnero. Me fuí a mi casa con la idea de volver al día siguiente. Al día siguiente cuando volví me di cuenta de que el niño había muerto y fuí desterreado. A los tres días sentí tanto dolor que pensé que el dios Maxiniux me había castigado a mi también y para reducir el dolor me tomé una poción que me mató de forma rápida y sin dolor.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Chamán estafador.


Un día me levanté por la mañana con un dolor de cabeza y de barriga insoportable. Yo no sabía qué era. Me puse a pensar y de momento se me vino una imagen a la cabeza: aquel día en el que yo robé un poquito de comida a los más ricos del bosque. Pensé que era un Dios que me había castigado por aquel error que cometí. Pensaba que se me iba a pasar al cabo del tiempo pero el dolor cada vez iba a más y a más...


Dos horas más tarde, vino mi madre y me dijo que conocía a un chamán muy famoso en el bosque que curaba todas las maldiciones de los Dioses por cometer algún pecado. Después de recibir esta noticia de mi madre fui a la cueva de aquel chamán. Cuando entré me entraron unos escalofríos y al verlo me quedé helada.


Llevaba una ropa muy rara, era algo parecido a una túnica pero de colorines que llegaba hasta la cintura, después tenía un tapa-rabos. También llevaba un bastón que en el extremo tenía como un recipiente donde había un líquido amarillo.


Nada más entrar me dijo que me acostara en un lugar parecido a una cama. Me dijo que estuviera en silencio y que me concentrara en mis energías positivas (no me podía concentrar porque esa "cama" era tan dura y incómoda que era imposible concentrarse). Entonces empezó a nombrar unas palabras muy raras, sonaban más o menos así: Hamalanka Hamalanka libere éte corpo d'éte malitió. Y volvía a repetir muchas veces estas palabras tan raras.

Después empezó a lanzarme ese líquido amarillo con el bastón que llevaba. No sabía si preguntarle qué era ese líquido hasta que al final se lo pregunté y hubiera preferido no saberlo, era meado de jabalí. Decía que era muy bueno para que los Dioses se arrepintieran del mal que me habían hecho, y que me volvieran la felicidad. Después de hacer esta tarea, se fue y volvió 20 minutos más tarde. Cuando vino era para decirme lo que le debía, le debía 2 cerdos. Era bastante caro, pues que yo era pobre y no tenía ni un conejo ni nada. Yo le dije que no tenía dinero para pagarle y se enfadó tanto que me hechó el bastón a la cabeza.Me fuí corriendo y volví a mi cueva.


Al pasar la noche, me encontraba peor, pero no iba a volver a ir a aquel chamán estafador. Una vecina me dio unas recetas para que se me pasara el dolor de cabeza a cambio de cazar por ella alguna presa. Por la noche me lo tomé y a la mañana siguiente me encontraba mucho mejor.

Pues me enteré por mi prima que ese chamán no sabe nada de divinidades y que lo único que hace es robarle el dinero a la gente. En realidad lo único que cura a las personas es la energía positiva que tenemos: si pensamos que nos curamos (como yo hice cuando mi vecina me dio esas recetas), al final nos curaremos. Pero si no estamos seguros, acabaremos más malos de lo que estábamos, y eso es lo que me paso con aquel "chamán" de pintas raras.

El Ascenso


Soy Julia Dichi, estaba paseando tranquilamente con mi hermano, Juan Dichi, cuando de repente sentí un dolor muy fuerte en el pecho, como reacción, me tiré al suelo. Mi hermano, alarmado, me llevó rápidamente a nuestra casa, y me tumbó sobre la cama.
Después de una hora de incesante dolor, vino un chaman: Kai Tai , yo me quedé sorprendida,ya que, era muy grande y extrañamente raro. Vestía con una túnica muy larga y con una especie de corona con plumas.
Me dijo que estaba sufriendo la enfermedad Aculumnus Epiteto, yo me quedé paralizada sin saber que decir, entonces me dijo: ''No te preocupes, yo te puedo curar'' la verdad, con la pinta que tenia no era muy convincente. Salió al pueblo a buscar unas plantas medicinales y pasó por su cabaña a recoger los instrumentos necesarios, mientras, seguía sufriendo ese agudo dolor en el pecho.
No se cuánto tiempo pasó hasta que volvió. Entró a la habitación con la cara seria y estaba muy cansado, sacó de un trapo unas plantas y una especie muy rara de líquido morado, los mezcló en un cuenco y me hizo beberlo, cosa que no fue fácil que digamos... Al terminar de tragar, sentí arcadas, pero me dijo que no vomitara, que si no , no surgiría efecto.
Mantuve reposo durante una semana. A medida que pasaban los días, el dolor cesaba, y el trabajo de Kai Tai surgió efecto. Un día, decidí ir a agradecerle el trabajo que había hecho por mí, llegué a su cabaña, no había nadie y decidí esperar; Esperé durante una hora más o menos y nadie aparecía, cuando ya me iba a ir cansada de esperar apareció frente a mí, me sobresalté, le dije que si necesitaba cualquier cosa, yo se la daría a lo que contestó: ''Los trabajos que hacen por tí nunca se agradecen, porque sino, deberás algo. Te diré un consejo que espero que lo sepas utilizar a lo largo de tu vida: Lo importante de un reto no es la cima de la montaña, sino el ascenso hacia ella''.

domingo, 6 de febrero de 2011

Los Chamanes



Era un día oscuro y de tormenta, me desperté con un dolor muy agudo en el pecho, el suelo estaba más frio de lo normal, aunque notaba que mi cuerpo estaba caliente, ese día me sentia muy raro, cada vez me dolia más y más, hasta que ya no aguante más y empece a gritar, en seguida empezo a venir gente a la cueva.
Todos me preguntaban que era lo que me pasaba, pero no tenía fuerzas ni para hablar.Las gentes que estaban allí dijeron:
-¡Corred, avisad al chamán!
En unos minutos el chamán ya estaba allí, él era un hombre de estatura media con una máscara de madera del árbol mágico repleta de plumas de distintas aves de mayor a menor tamaño.También tenía el cuerpo repleto de unas pinturas abstractas muy extrañas, tenía en la cadera atado a una especie de cinto un craneo de vaca tambien pintado con pinturas rojas.
-¡Apartaos todos,iros de aquí!-dijo el chamán.
-¿Qué me pasa?-dije con las fuerzas que me quedaban.
-Los dioses te han castigado,¿no ves, el día que hace?, esto es un mal presagio, tenemos que hacer un sacrificio para ellos, sino seguirás agonizando, pero antes debes tomarte unas pócimas.Toma aquí la tienes, es una mezcla de sangre de murciélago, escamas de pescado y cola de lagarto. Tomatela
- ¡Agg!
-Ahora saldremos fuera para realizar el sacrificio.
El chamán me quito la manta de mamut que tenía encima, para ver la reacción de mi cuerpo ante la cólera de los dioses. El chamán se quedó alucinado cuando vio que desde la cintura hasta el pecho tenía una mancha negra que me cubría casi todo el cuerpo, en seguida cogió sus pinturas y empezo a dibujar en mi cuerpo dolorido unos dibujos parecidos a los que el tenia en su cuerpo mientras hablaba de una forma muy extraña.Cuando terminó llamo a otras personas para que entre todos me cogieran y me llevaran fuera de la cueva para que pudiesen realizar el sacrificio.
Cuando salimos seguía lloviendo, todo estaba oscuro, cerca de mi cueva, en una esplanada, habían hecho una hoguera y la habían tapado con unas telas para que no se apagara. Me pusieron justo al lado de la hoguera y trajeron al alcón del chamán. Todos se sentaron al rededor de mí invocando a los espíritus mientras las gotas de agua caían sobre mi pobre cara. El chamán cogió una piedra que había afilado él mismo y sacrificó al alcón. Entonces dejó de llover y salió el sol. El cielo se despejo y dejó de tronar, pero mi mal no cesó hasta que llegó mi fin.

jueves, 3 de febrero de 2011

Castigo de los dioses


Como cada mañana me despertaron los pequeños rayos de luz que entraban por la entrada. Desde el día anterior tenía muchas ganas de seguir con mi aprendizaje para cazar mamuts, pero tenía unas punzadas en la zona del abdomen que nunca había sentido. Así que seguí en el suelo durmiendo hasta que vino mi maestro gritando:

-Tú! Qué hacer ahí!? Arriba! Arriba!-empujándome para levantarme.
-Gran dolor de barriga . No poder moverme -hice una mueca expresando mi dolor.
-Oh! Oh! Divinidades por qué! Tu hermano morir por eso, y tu tener los mismos dolores oooh.

Lo único que logró con aquellas palabras fue asustarme más, hasta el punto en que grité hasta caer agotado. Aquello se hacía siempre cuando se recriminaba algo a los dioses. Pero nunca escuchaban, se negaban a ayudarme, me tenían manía y por eso me habían castigado con aquel gran dolor que se había extendido hasta la zona del cuello.

Mi maestro me dijo que al día siguiente iba a curarme el curandero de nuestra tribu que estaba fuera ayudando a otra tribu. Dice que quieren aliarse con ellos, pues son muy fuertes.

Sólo pensar en la pinta tan siniestra que podría tener aquel curandero, hacía que se me pusiera la carne de gallina.

Pasé el resto del día dando vueltas por mi cueva con mi madre, la cual estaba asustadísima también,ya que, temía por mí. Cuando llegó la noche expulsé líquidos por la boca varias veces, pero aquel dolor no cesaba.

Al llegar la mañana apareció mi maestro y me llevó a rastras a la tienda del curandero, yo tenía mucho miedo, sólo era un niño de 9 años muy asustadizo. Cuando llegué allí estaba él delante de un pequeño recipiente redondo con fuego debajo, supongo que estaría hirviendo algo. En efecto, hervía plantas curativas, además mezcladas con una pócima secreta que me curaría, afirmó él. Cuando me la tomé se me removió todo el estómago porque tenía un sabor malísimo pero después se me pasó. No era tan aterrador como pensaba, incluso era agradable aquel curandero.

Volví a mi cueva y mi madre ya parecía más tranquila. Me acosté a dormir para ver si aquello hacía efecto y ya no me levanté hasta el día siguiente. Me encontraba mucho mejor, parecía ser que aquella pócima secreta surgió efecto. Esa mañana pude seguir con mi aprendizaje para cazar mamuts y estaba etupendamente.

Médicos y chamanes!!


Corría la prehistoria, en un día de esos en los que los espíritus estaban sueltos por el lugar. Yo, estaba en mi cueva, una de estas cavernas antiguas, demasiado, adornada con unas pinturas rupestres y símbolos para ahuyentar a las malas almas. Estaba junto a mi compañera Ariundu, una amiga prehistorica a la que le gustaba comer cacau (actual chocolate).
Un día me puse mala, los espíritus se habían cabreado conmigo por haberle dado una patada a la piedra mascota de Ariundu, que se llamaba Cuchucuchú. Está, muy preocupada, corrió a avisar a su hermana Mariandinax.
Ambas, creían mucho, en los espíritus de los animales y por eso, para ahuyentar a los que me atormentaban, decidieron hacer el baile del mono, invocando al gran rey gorila, Pepe. Pero, a pesar de todos sus intentos, todo fue inútil, y a Mariandinax, se le ocurrió llamar a la única persona que podía hacer algo contra estos espíritus, al Chaman.
A nuestro oídos habían llegado innumerables hazañas realizadas por ella, una de ellas era, que podía ahuyentar a las almas malévolas y atormentadas, porque a lo largo de su vida había logrado que la suya fuera una de estas. Pero a pesar de todo, lo único que podíamos hacer era pedirle ayuda.
El Chaman a simple vista, no era más que una anciana, por lo general, agradable. Vestía con pieles de oso y llevaba consigo un bastón negruzco, que tenía atados varios cascabeles, para contactar con el otro lado. Su cabellos era largo y grisáceo, aunque por las mechas oscuras que aun se podían ver, podría deducir que años atrás su pelo lucía moreno sobre sus hombros. Pero lo más curioso. era que lo llevaba recogido en dos largas y voluminosas trenzas atadas con piel de conejo y además, se veían, varías plumas de águila.
La anciana se puso manos a la obra, dejó su bastón apoyado junto a la pared y pidió a las dos jóvenes hermanas que se marcharan. Después sacó de su bolsa, unas pociones y ungüentos, hechos con hierbas sagradas, que me fue colocando sobre la frente y el pecho. El olor de los ungüentos era bastante extraño, por lo que deduje que no eran solo hiervas lo que tenía, sino también orina de algún animal.
Después de ponerme el ungüento, me dio a beber de su cantimplora, una especie de líquido que había compuesto ella misma y que llevaba algo de alcohol para hacer más ameno el proceso. Luego, dejó la bolsa a un lado y cogió de nuevo su bastón, a continuación se colocó enfrente de mi y empezó a decir unas palabras en una lengua incomprensible para mí, y sus ojos se volvieron blancos y yo me sentí mu pesada y desorientada, eso fue lo último que vi antes de desmayarme.
Cuando desperté, ya me encontraba mejor y la Chaman, estaba tomando té con Ariundu y Mariandinax , parecía que todo volvía a la normalidad y nos despedimos de ella, que partía hacia su casa perdida entre los grandes árboles del bosque.

medicina en la prehistoria


En una de mis vidas pasadas estuve en la prehistoria y un dia me puse muyyy enferma y mi madre prehistorica Almuxi llamó al chamán de nuestra tribu de indios arapajoes.
el chaman vino a nuestra cabaña, donde viviamos antes de mudarnos a la cueva.
El chamán se llamaba Mico-Mico, era enano y tenia un palo con cascabeles y florecitas de colores colgando al que él llamaba Maxi. Tenia un sombrero con plumas de faisan muy grandes y que tenia larededor de toda la cabeza.
Mico-Mico me miro y dijo : Huy que chunga que estas. Espera que ahora mismo me pongo ha hablar con los ancestros sagrados para que me den super poderes extraordinarios y así poder curarte, por que a este paso te digo yo que te mueres, que mi tia de la tribu de los Chukis murio de algo parecido.
El chamán cogio una piedra enorme que tenia en su bolso hecho con piel de castor y se puso ha hablar con ella en un idioma desconocido. Después cogió su palo magico y lo agitó a un lado y a otro de mi cabeza haciendo sonidos extraños como shu-shu o algo asi.

Yo estaba alucinando en blanco y negro pensando en lo loco que estaba el chaman que me habia tocado cuando dejó de hacer cosas raras con el palo y salió al bosque sin decir nada.

Volvió a los quince minutos con un monton de hojas de colorines en una cesta de mimbre. Las metió en un cuenco y las aplastó con su palo mágico.

Al acabar me ofreció el cuenco y yo al ver el potingue que habia dentro me negué a comerlo enseguida.

Ante mi negación el chamán se ofendió y se puso a insultarme y maldecirme agitando su palo.

Me asusté de ver a aquel enano con un palo gritando y me tuve que comer todo lo que habia en el cuenco, pero cuando se fue el chamán lo vomité por que me daba un asco terrible.

A los pocos días ya me habia curado, pero no por el chamán sino por las sopas de mi abuela, que eran las mejores de todas las tribus del mundo mundial.

CONCLUSIÓN: si por un casual viajas al pasado y te pones enfermo no dejes que un chamán te cure, llama a mi abuela XD.

Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO :)